UN PAÍS UNITARIO
Argentina es, sin dudas, un país que alberga a varios países en el mismo territorio, ya sea porque sus climas son distintos como porque en cada región, las circunstancias sociales y económicas son diametralmente opuestas. Y ni qué hablar del aspecto político.
Comenzado el año, la desunión manifiesta en el Congreso de la Nación y la puja entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, se han vuelto el pan nuestro de cada día.
Argentina, es sin dudas, un país regido por el modelo unitario, donde solo se manda y hace lo que el poder central indica. El padecimiento de las distintas provincias como de los municipios es una constante.
Pero ¿Quién paga el pato de toda esta grave situación? El Pueblo, el ciudadano de cualquier cosa que está atento a sus prioridades como es el caso de la inflación que le come sus ingresos o directamente la falta de trabajo. A ello se agrega la inseguridad que es, nada más ni nada menos, que el estar pendiente de no perder su vida o la de su familia y estas prevenciones también le insumen un gran gasto ya que en más de una ocasión debió cambiar sus costumbres y su modo de vida en busca de la preservación de la integridad de su familia.
Y otra zozobra del ciudadano común es la salud que se ha convertido en una carga económica para las integrantes de los distintos estamentos sociales, así sean de mayores recursos, porque deben derivar un mayor aporte de sus ingresos mensuales, en promedio un 20%, a la medicina privada.
Y en la clase trabajadora, las Obras Sociales gremiales son las que cubren las necesidades de esta franja. Y que a pesar de la estabilidad en las prestaciones, se han visto en problemas debido a la falta de fondos por las retenciones que aplica actualmente el Gobierno Nacional.
Estas circunstancias ya fueron denunciadas por los representantes de todos los gremios, especialmente porque las prestaciones de salud más sensibles se encuentran pendientes de un hilo muy delgado y realmente, se desconoce de qué forma seguirá manteniéndose.
Por otra parte, están aquellas personas que no cuentan con medicina prepaga ni Obra Social y deben recurrir a las prestaciones brindadas por el Estado, ya sea nacional, provincial o municipal. En cualquiera de estos casos es más que evidente los padeceres de quienes deben recurrir a estos servicios.
Sería redundante detenerse en los pormenores burocráticos de aquellos que necesitan someterse a una intervención quirúrgica o en estudios que suelen ser importantísimos para determinar el curso de enfermedades graves como son las tomografías, o que necesitan de medicación especial, salvando honrosas excepciones en ciertas provincias que poseen un buen servicio y atención al Pueblo.
Y los trámites interminables para conseguir que, una vez que tenemos la receta, no nos reboten el pedido de la prestación en la farmacia porque el plan o el programa se encuentra cortado por falta de pago . Y allí, es la farmacia la que se vuelve sostenedora del sistema, cubriendo las necesidades de los más humildes.
Finalmente, es la misma farmacia la que termina salvando la situación, trabajando con co-seguros de asociaciones mutuales o buscando medicamentos más económicos pero con el mismo poder para curar, obligada a ocupar un lugar que el Estado deja vacío.
La Educación es otro de los dramas de los argentinos, además, también, según en qué lugar del país se encuentre, y sigue dándole la razón a esa idea de que el concepto federal solo es tangible en el libro sagrado de la Nación, la Constitución Argentina. Y así lo notamos en los impuestos que, según donde vivas o trabajes, incluso hacia dónde te traslades, pagás distintos tipos de impuestos.
En fin, me cansé de vivir en un país con un solo centro de control, que además tiende al despotismo, administrando arbitrariamente las riquezas y sintiéndose dueño de la vida de todos los argentinos.
UN CIUDADANO DEL LIMBO




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