a pasamos la mitad del año y nada se pudo hacer.  Argentina es un país que quedó paralizado y esta vez la excusa para la inmovilidad fue el mundial de fútbol que, casi todos los días durante el mes de junio y julio, nos tuvo a los saltos.
Sin embargo, algo que no se ha detenido y no se termina nunca son las protestas que se desarrollan de Av. De Mayo hacia el Congreso y en sentido contrario; quizás ya sería hora de ir cerrando el paso del tráfico de vehículos y sincerándonos, construyamos allí el “protesta dromo”. Durante la semana, de lunes a viernes, de 8 a a 20 horas, los desfiles se suceden: jubilados, la comunidad gay, combatientes de Malvinas, travestis, encapuchados con palos…. Como bien lo dijo Discépolo, todo en un gran cambalache y dale que va…
En nuestra actividad, las farmacias y el medicamento, todo está como a comienzos del mes de enero, nada avanzó y nada se hizo, salvo la fusión de un laboratorio con otro o la integración de un grupo económico que cuenta con una o más patentes o que se hayan unido laboratorios productores de medicamentos de mayor venta.
En el caso de las droguerías, la situación no ha variado, el negocio pende de un hilo, el cual cada vez es más fino y en cualquier momento se corta. ¿Hace falta explicar los aumentos sufridos en el combustible, los aumentos de salarios, el costo de los fletes y los gastos fijos? Reiterar esta letanía es una tontería, porque repetir es de tontos…
En cuanto a las farmacias, los acuerdos realizados con autoridades del PAMI por la capitación y no por la prestación nos lleva a un auténtico caos, ya que los descuentos están superando los márgenes de rentabilidad en la dispensación de la receta ambulatoria. Esta situación no es nueva en la farmacia, sucede en toda la cadena de comercialización e incluso alcanza a la mayoría de los laboratorios debido a la presión y los aprietes sufridos por la Secretaría de Comercio de la Nación, que no les ha permitido actualizar y fijar el precio necesario.
Esta situación es casi lógica si tomamos en cuenta que ya pasaba en el resto de las Obras Sociales, que aumentan los beneficios a los asociados, a costa de que la caja de la farmacia baje.
De seguir con esta situación, veremos proliferar cada vez más papelitos o las conocidas “notas de crédito”, que ya no soportan las farmacias.
Quizás es hora de poner un punto final a este sistema y recrear otro para los años venideros. Nosotros, los que integramos la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales tenemos propuestas que nos gustaría analizar y debatir en el caso de disentir, a los efectos de llegar a un acuerdo, participando y dejando de lado otras cuestiones sectoriales de dirigentes que siguen mirando el pescado y no ven el mar.
Esta es nuestra propuesta para aprovechar el tiempo, antes de que los días de fin de año nos alcancen.

CARLOS RAUL VILLAGRA


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