quellos trabajadores del ´45 que promovieron la Revolución del 17 de Octubre, hoy, de estar vivos perciben una jubilación que se encuentra muy lejos de aquellos derechos por los que tanto lucharon.
Estos hombres acompañaron al General Perón en su gestión, son los trabajadores que hicieron el aguante contra la dictaduras militares, son los mismos que con valor enfrentaron los fusilamientos, la persecución y la cárcel y vieron caer a sus dirigentes defendiendo sus derechos. Son los hombres que hartos de injusticia se sumaron a la Resistencia Peronista y tomaron las fábricas, sufrieron la zozobra del despido y la suela gastada de la desocupación.
Y fue en aquellos días que ese número, como una cifra bendita, se instaló como ideal para cuando la lucha cesara: el 82 por ciento móvil para cuando la Jubilación llegara, como si además, representara el verdadero descanso y trofeo del guerrero. 
Fue Evita la que hace 49 años, un  28 de agosto de 1948, proclamaba “Los derechos y el decálogo de la ancianidad”, que fueron incluidos en la Constitución de 1949. Los Diez Derechos de la Ancianidad que se proclamaron fueron: Asis-tencia, Vivienda, Ali-mentación, Vestido, Cui-dado de la salud física, Protección de la salud moral, Esparcimiento, Trabajo, Tranquilidad y Respeto.
Y hubo muchos intentos por alcanzarla y lograr que fuera universal, fundamentalmente a través de las cajas de jubilación.  Los compañeros de los gremios que se distinguieron en ese tiempo por su lucha fueron los docentes, ferroviarios y Luz y Fuerza.
Sin embargo, la lucha de estos hombres no tuvo descanso  y año tras año, la degradación a la que nos sometieron los distintos gobiernos militares y civiles corruptos, también destruyeron ese sueño de alcanzar la dignidad no solo con el trabajo, sino también con la jubilación.
Los saqueos a las cajas de jubilación como los distintos cimbronazos sufridos por la economía argentina convirtieron a la jubilación más que en un descanso, en un verdadero infierno para el trabajador argentino.   Se había perdido los derechos a la ancianidad en la Constitución
El Rosariazo, el Cordobazo y las distintas luchas encabezadas en lugares emblemáticos como lo fue por ejemplo, la ciudad de La Plata o pueblos del interior del Chaco y Tucumán enarbolaron la bandera de una jubilación digna, lucha que se prolongó hasta la asunción  de Cámpora y la llegada del General Perón en su retorno al país, quien logró el Acuerdo Social y  Nacional.
Dieciocho largos años debieron pasar en los que la lucha no declinó, incluso debimos soportar el secuestro del cadáver de Evita, la abanderada de los humildes, ícono indiscutido del peronismo.
¿Y que pasó con aquellos derechos de la Ancianidad? Nada,  han sido abandonados, incluso por muchos que hoy intentan enarbolar la bandera de la Justicia Social.
Hoy los legisladores están obligados a incorporar las leyes perdidas para los trabajadores pasivos, para que al fin la Justicia Social llegue a esos hombres que aun esperan ser reconocidos por todo el Pueblo argentino.


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