Veníamos maltrechos de una guerra sin contenido pero con mucho patriotismo; por primera vez fuimos derrotados pero más que derrotados en la lucha, fuimos abandonados y ultrajados.
Nuestros soldados tuvieron que entrar por la puerta de atrás, solo las familias lloraron a sus muertos y a los que quedaron discapacitados. El Estado tardó años en reconocer sus servicios a la Patria.
Y en este contexto, la Democracia se instaló en nuestras vidas a los empujones y solo gracias al fracaso de los militares  y la derrota vergonzosa.
El Pueblo, cansado de la lucha interna, optó por el mal menor, así al menos, lo creyó.
Luego vinieron los discursos de los políticos que nos prometieron que con la DEMOCRACIA SE COME, SE EDUCA, SE TIENE SALUD Y UNAS CUANTAS COSAS MÁS. 
Con el andar del tiempo, los argentinos empezamos a sentir que dentro de la Democracia debíamos ganarnos los espacios para recuperar la salud, la educación y el trabajo, por la seguridad y las libertades. 
Sin embargo, y a pesar de nuestro esfuerzo, estas premisas no se cumplieron como las esperábamos y entonces, como ciudadanos hemos em-pezado a desconfiar. 
Una forma de ejercer esta decepción frente a las promesas y esperanzas no alcanzadas, es menoscabar el papel de los partidos políticos, de los sindicatos y los empresarios, a los estamentos  que representan, de una u otra forma a la comunidad, en todo su accionar diario y en su participación.
Cuando nos acercamos a las urnas a votar esta sensación se vuelve aún más evidente: participan candidatos de más de doscientos partidos políticos y la deserción de los votantes llega a más del 20 por ciento del total en condiciones de hacerlo.
Es que la crueldad ejercida contra el desamparo al ciudadano está latente y es permanente: la falta de seguridad y la muerte en las calles, la falta de trabajo, los piquetes, un endeble sistema de salud con  los médicos en las calles y los medicamentos truchos, la ausencia de Justicia y los presos en la calle, secuestrando y asaltando a mansalva, mientras que la corrupción de empresarios, dirigentes sindicales y hasta de sacerdotes va ganando terreno.
Por esta razón, es indudable que hay que plantearse un nuevo método, un cambio del sistema.
La mejor forma de concertar una posibilidad de cambio es con una especie de “Moncloa” o seguir el ejemplo de Juan Domingo Perón cuando impulsó su “NINO”, tenemos la necesidad de refundar una Nación, un Estado y un poder político para el Pueblo porque sino, la Democracia languidecerá como esas palabras que en un tiempo estuvieron llenas de esperanza  y hoy solo son, una amarga ilusión.


Sin comentarios a “CON LA DEMOCRACIA……….”  

  1. No hay comentarios

Deja una respuesta

Debes conectarte para enviar un comentario.


Comparte este artículo