CALENTANDO EL HORNO
Ramón termina de cortar el pan y acaricia la miga esponjosa, la que en poco tiempo convertirá en exquisitos sándwiches de miga triples. Cerca de su mesa de trabajo se encuentra Beto amasando las medialunas, que rápidamente van ocupando las bandejas que serán llevadas al horno.
En los fondos de la panadería, más precisamente en la cuadra, la madrugada solo es perceptible por la oscuridad y quietud del patio, pero adentro, los hombres están bien despiertos y el horno comienza a tomar lentamente temperatura. La puerta se abre de repente y la voz de Sebastián rompe el silencio de los palos de amasar y de las manos blancas: _¡Che! ¿Tomamos unos mates? Solo Beto se detiene a contestarle: ¡dale! Yo ya terminé las facturas, mientras el horno levanta temperatura, tomemos unos amargos. En eso se escucha la voz de Ramón desde el fondo de la cuadra: _¡esperen que termine de cortar la miga y empezamos!
Juntos, mate en mano, uno a uno se miran mientras la yerba espumante va calentando los cuerpos algo entumecidos por el frío de la noche. En eso una pregunta cae en el ruedo como un guante que nadie recoge: Che, ¿qué van a ser con esto de las elecciones, a quién vamos a votar? _A los compañeros peronistas, -se apresura Sebastián a contestar-, con el termo en la mano. _ Sí , -le responde Ramón-, pero de lo que yo ví que se presentan, todos se dicen peronistas… es más, en una lista la pusieron a la Evita y todo. Beto, atragantado con una galleta, le contesta: _¡no seas bruto, che! Ésa es la Nacha, la que canta y se viste como Evita… _¡Sí, esa flaca tiene más cirugías que el hospital Argerich! Agrega Sebastián… pero ¿decime, ésa no era zurda? _Mirá, -le contesta Beto, que parece el más versado en estas cuestiones-, todos son peronistas, pero también todos son zurdos porque las cosas están mezcladas… yo muchas veces me pregunto ¿a quién apoyaría Perón si viviera? Y la verdá, según pibe, es como los bollos, si son grandes y salieron dorados, la gente se los lleva más rápido, pero si se te quemaron, ¿quién los quiere? Ni los perros… y la política es igual… votamos lo que nos gusta escuchar, aunque después salgamos jodidos… Sebastián interrumpe el pensamiento de su compañero con un sonoro: ¡Largá el mate que la bombilla no es un micrófono de la Cristina! Y todos largan la carcajada. Pero Beto insiste con su reflexión: _el General tenía domicilio en provincia de Buenos Aires, allá en Gaspar Campos, así que se le hubiese hecho difícil, porque el General no creo que hubiese votado a un pingüino y mucho menos, a los radicales.. y me gustaría agregar como conclusión…_ ¡pará, pará! -lo interrumpe Ramón-, _que ya nos estás mareando, en conclusión… a ¿Quién vas a votar, Beto? Voy a votar a algún partido chico que lleve como candidato a un verdadero peronista, aunque no sea muy conocido ni esté en la casa del gran cuñado… _¡Ah, no! Yo voy a hacerle caso a la CGT -dice Sebastián-. Ramón lo interrumpe y le pregunta : ¿A qué CGT? Porque hay tres: a la de los gordos, los flacos o los zurdos… Mirá, mi viejo quiere votar a los K porque le aumentaron la Jubilación, mi vieja me pregunta cuál era la lista de Menem, mi mujer quiere votarlo a Macri porque le gustan los ojos azules que tiene, mi hermana, la que está soltera y estudia para enfermera, quiere votar a los candidatos de la gorda Carrió y yo les digo a todos: no regalen los votos que después tenemos que atenernos a las consecuencias que nos hacen salir a la calle. Bueno, el horno ya está para bollos, sigamos laburando que éstos, al final, van a seguir comiendo lo que nosotros cocinamos mientras esperamos que alguna vez nos dejen las migas …




