Nosotros, los que ya vivimos los acontecimientos de más de sesenta años de historia argentina y tomando como parámetro la revolución iniciada en 1943, somos más que conscientes de lo que significan los términos como “palos”, “garrotazos”, “patadas”, “picanas eléctricas”, “persecución”, “desaparición” y “muerte”.
Muchas veces creímos que el ser humano había llegado al límite de su maldad, pero nuevamente nos veíamos sorprendidos. No obstante, y a pesar de nuestra juventud, defendíamos la democracia, defendíamos la libertad  y con ella, el ideal de país donde reinara la Justicia Social.
Con el tiempo aprendimos, que no éramos los únicos, ni los imprescindibles, ni los estrictamente necesarios, ni siquiera los portadores de LA VERDAD, así con mayúscula.
En nuestra historia, más allá de cada acontecimiento que permitieron tejer 200 años de acontecimientos que marcaron nuestro presente y nuestro futuro, siempre encontramos dos bandos. Sin embargo, jamás nos enfrentamos a algo tan indigno, tan canallesco, algo que haya superado las barreras de la condición humana, obligándonos a retroceder a nuestra forma más involucionada como cuando un niño mata a otro, cuando un padre viola a sus propios hijos, cuando una madre mata o maltrata a sus propios hijos, cuando el Estado no escucha el clamor, el grito desesperado de ciudadanos a merced de una delincuencia cada vez, más cruel y más asesina.
Le han quebrado a la Justicia, el brazo que sostiene la balanza y la sociedad se encuentra desbordada. Somos conscientes que debemos recuperarnos y que son muchos los actores obligados a trabajar en ello, no es solo una tarea de los docentes. Todos, en conjunto, políticos, empresarios, clérigos, trabajadores, amas de casa, profesionales, personal de las Fuerzas Armadas, cada padre, cada madre debemos asumir la responsabilidad de trabajar para erradicar la violencia en todas sus formas.
Es necesario para el futuro del país y de las próximas generaciones revertir esta forma de vivir, de lo contrario, los símbolos patrios, y aún lo que llamamos “Patria”, no tendrán ningún significado.
Como aquellos obligados a la diáspora, escucharemos el tintineo de las llaves de un país que soñamos mejor y al que vemos decaer día a día, sin remedio.

Estamos saturados de reclamar, en especial que no funciona  el sistema de salud, que se gana poco, que la luz se corta también en invierno, que el ascensor se rompió otra vez y entonces las expensas seguirán subiendo, el paro del transporte, que si llevo el auto tampoco llego, ya que me agarran todos los piquetes, que las calles están intransitables; que el costo de vida, que la cuota del colegio de los chicos, que seguirá lloviendo hasta septiembre, que los jubilados no recibirán más aumentos hasta que pase el invierno y encima ni siquiera puedo  escuchar música porque ¡cómo abusan de la cadena de radio y televisión y ni hablar del canal del Estado!  Y así podría seguir con una larga lista de motivos que generan las protestas diarias de todos los argentinos.
Y a ello ni siquiera le sumo la inseguridad que todos los días nos golpea por igual, porque la protesta y el descontento han ganado el podio de lo cotidiano. Y si sumamos la violencia diaria que puede apreciarse en los golpes que recibe el hincha de fútbol en la cancha, la maestra en la escuela, los niños dentro y fuera de las aulas, las mujeres en manos de sus parejas, los hijos en manos de sus progenitores o tutores, los abuelos en manos de sus cuidadores, debemos realmente reflexionar acerca de lo terriblemente enfermos que nos encontramos como sociedad.
Ni siquiera cuando protestamos contra la injusticia somos capaces de hacerlo pacíficamente, y vamos tan lejos, que nos volvemos seres sin razón capaz de tirar a otro de un puente porque no está de acuerdo con nuestro método o propinarle una trompada como lo ha hecho un famoso dirigente social que luego, en una clara puesta en escena, pide “Amor”.
Nos hemos convertido en declamadores, azuzados por los medios, azuzados por dirigentes que no entienden el mensaje, denostando a quién pone en evidencia situaciones que deben cambiarse. Nos hemos convertido en negadores seriales, creyendo que aquel país maravilloso, soñado por nuestros abuelos seguiría igual, así y para siempre, sin considerar lo poco que se ha hecho por fomentar el esfuerzo, el trabajo, la decencia.
Hoy todas las instituciones están siendo cuestionadas y cuando esto pasa, la reflexión sobre lo que somos, lo que queremos ser y en lo que nos convertiremos debe ser responsabilidad de todos los que integramos esta sociedad, de todos los argentinos y los hombres de buena voluntad que quieran habitar este suelo, tal como lo señala nuestra Constitución Nacional. Increíblemente no podemos pedir respeto, si no somos capaces de depositar nuestra basura en el lugar que corresponde, porque las grandes acciones se construyen desde las pequeñas, que son la bases para una sociedad ordenada y respetuosa de la leyes.
Es bueno quejarse, bien lo expresa el dicho “no se queje, si no se queja”, pero es hora de pasar a la acción y no, con acciones violentas que solo encenderán más la llama. Debemos aprender de aquellos grandes líderes, de aquellos que trascendieron las fronteras con sus mensajes llenos de paz, en tiempos donde el descontento, la injusticia y la violencia, reinaban.   Tal como decía Indira Ghandi: “Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos”, por lo que hoy es válido decir: levantemos la voz y los brazos en un puño, pero recordemos que  para encontrar la solución a nuestros males es necesario abrir nuestras manos y estrecharlas junto a otras. Solo así, unidos en nuestras semejanzas, y no, buscando siempre nuestras diferencias, vamos a poder reconocer cuál es el camino para alcanzar la paz social que tanto anhelamos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió recientemente que el mundo se dirige hacia una era post-antibióticos en la que resurge el riesgo de morir por infecciones comunes y lesiones menores, particularmente por el abuso en su uso.
En su primer informe mundial sobre la resistencia frente a los antibióticos, la OMS señala que las llamadas “bacterias asesinas” representan una importante amenaza global, con su habilidad para mutar y eludir incluso a los antibióticos más fuertes. El organismo asegura que las recetas en exceso y el abuso de estos medicamentos hace que el cambio se produzca de forma más acelerada de lo esperado.La OMS considera que es urgente desarrollar nuevos antibióticos con mejores sistemas de supervisión para hacer un seguimiento adecuado.
El estudio del organismo mundial analizó datos en 114 países y afirmó que la resistencia a los antibióticos está ocurriendo ahora “en cada región del mundo”. También señala que podría haber implicaciones “devastadoras” a no ser que se lleven a cabo urgentemente acciones “significativas”. La OMS recomienda la elaboración urgente de nuevos antibióticos.
Entre las conclusiones a las que se llegaron está el hecho de que dos antibióticos clave ya no funcionan en más de la mitad de las personas que fueron tratadas en los países estudiados. Uno de ellos es el carbapenem (en Argentina, meropenem)  para combatir la bacteria K. pneumoniae, ampliamente usado como último recurso para tratar a personas en peligro de morir en casos de neumonía, infecciones en el torrente sanguíneo y en recién nacidos.
Las bacterias generalmente mutan para eventualmente hacerse inmunes a los antibióticos, pero el mal uso de estos medicamentos, debido al exceso de prescripciones médicas o al incumplimiento de su rutina de ingestión, está provocando que las mutaciones ocurran más rápido de lo esperado. La OMS señala que deben desarrollarse nuevos antibióticos lo más pronto posible.
En su reporte indica que la resistencia a antibióticos para combatir el E.coli en infecciones en el tracto urinario se ha incrementado de “virtualmente cero” en los años 80 a ser inefectivo en más de la mitad de los casos hoy en día.
El doctor Keiji Fukuda, asistente al director general de la OMS, dijo que sin una urgente y coordinada acción “el mundo va directo a una era post-antibióticos, en la cual las infecciones comunes y las heridas leves tratables por décadas podrán nuevamente matar”. Agregó que los antibióticos han sido uno de los pilares fundamentales para ayudar a la gente a vivir más tiempo y de manera más saludable, uno de los aspectos más beneficiosos de la medicina moderna. “A no ser que tomemos acciones significativas para mejorar los esfuerzos para prevenir infecciones y cambiar cómo producimos, prescribimos y usamos antibióticos, el mundo perderá más y más aspectos del bienestar que produce la salud pública global y las implicaciones serán devastadoras”, afirma el doctor Fukuda.
El informe también indica que los antibióticos de último recurso para tratar la gonorrea, han “fracasado” por ejemplo, en Reino Unido, Austria, Canadá, Australia, Francia, Noruega, Sudáfrica, Eslovenia y Suecia. Más de un millón de personas son infectadas con gonorrea cada día en todo el mundo, afirma la OMS.
El informe hace un llamado para una mejor higiene, acceso a agua limpia, más instalaciones de salud que se dediquen al control de infecciones y vacunas para reducir la necesidad del uso de antibióticos.

Yo no quiero hablar de mí… Ya estoy viejo para andar dando lástima… pero ¡claro! A vos no te lo puedo ocultar, tantos años de amistad; pero tengo miedo que no puedas entenderme, ya que tu vida fue muy diferente a la mía, estudiaste, te relacionaste con gente de tu condición y llegaste a juez y ¡claro! Tenés otro pasar, a mí el taller solo me dejó los dedos negros y cuarteados…
Resulta que desde que me jubilé, pasé a ser un miserable, un infeliz, un tipo que no puede ser feliz porque no puede dejar de pensar en todas las privaciones a las que me siento sometido injustamente. Cobro la mínima, trabajé toda la vida en un taller mecánico y pasé de ser un semianalfabeto, a ser el que ponía los coches a punto en una de las fábricas de autos más prestigiosas y caras del país.
Mis oídos son mejores que una computadora y mis manos mucho más certeras que esos brazos robóticos que usan ahora. Trabajé más allá de los sesenta y cinco años y cuando cobré mi retiro, pude llevar a mi pobre vieja a San Luis, -que todos decían es un paraíso, lo que es cierto-.
Esperaba que conmigo algún día se “hiciera Justicia”  y  actualizaran mi jubilación acorde a lo aportado y a la dignidad que todos los trabajadores teníamos, a pesar del esfuerzo cotidiano, cuando nos levantábamos al alba y soportábamos el frío y el calor en el taller sin reclamar nada; cuando para estirar la quincena laburábamos todos los turnos posibles, apenas apoliyando unas horas. Y ahora, cuando voy a cobrar los míseros billetes y veo  los descuentos, me dan ganas de romper todo el banco…
Apenas me alcanza para comprar los medicamentos de esas enfermedades comunes que vamos teniendo todos a medida que el camino se va achicando, nada de cosas raras ¿Viste? Presión, algo de azúcar en la sangre, otro tanto para la circulación y los dolores propios de tantos años esforzando la espalda, los brazos, las manos.  Piezas de esta vieja máquina que sigue funcionando, que se vé obligada a arreglarte el auto en este taller, con el frío calándome los huesos, con la amargura que se atornilla al alma como las tuercas que fijo a la carrocería de tu auto importado. Entendés ahora porque te miro con estos ojos de novillo resignado cuando me preguntás ¿Qué me pasa?
Pero no te creas que son solo amarguras, algo de calor se recupera cuando me junto con los otros viejos como yo, en el centro de jubilados, y nos entusiasmamos jugando al truco, recuperando algo de color en la cara y pienso que a pesar de que “mal de muchos, consuelo de tontos”, ellos están como yo, pasan por lo mismo y tienen las mismas preocupaciones… Esas mismas ganas de comprarle la bici al nieto, aunque no nos alcance la guita, viendo de dónde rascar unas monedas…
Y si viejo, te digo la verdad, hoy cuando se cumple otro aniversario de Evita, cuando recuerdo los derechos a la Ancianidad, su lucha por la dignidad de los trabajadores, siento que nos robaron tanto… y no solo guita, nos robaron la esperanza, el futuro que para mí es un presente amargo,  me robaron la felicidad de pasar mis últimos años tranquilo, disfrutando de esas pequeñas cosas sin pensar cuánto tengo en el bolsillo. ¿Sabés? Mejor no me preguntes “¿Qué te pasa, Juan?” Porque me vas a obligar a contarte todas estas cosas.

El pasado 5 de mayo se celebró en todo el mundo, el Día Internacional del Celíaco, motivo por el cual, la  Asociación Celíaca Argentina emitió un informe sobre el estatus de la enfermedad en nuestro país.
Entre los datos aportados por la mencionada entidad, en nuestro país, 1 de cada 80 niños es celíaco,  estiman que entre los adultos, 1 de cada 100 personas padece celiaquía. Además, aseguraron que en la actualidad, por cada celíaco diagnosticado, hay 8 que todavía no saben de su condición.
Ser celíaco significa ser intolerante al gluten. Al estar presente esta proteína en el trigo, la avena, la cebada y el centeno, las personas con celiaquía deben consumir de por vida productos libres de estos cereales y sus derivados. La importancia de arribar al diagnóstico cuanto antes es que, si bien la celiaquía no se “cura”, la única manera de tratarla y evitar el deterioro de la salud es restringir el consumo de gluten, que no sólo se ingiere en la alimentación, sino también a través de los productos de higiene personal y corporal.
En los celíacos, los “pelitos” que recubren el intestino delgado -encargados de absorber los nutrientes que aportan los alimentos-, se inflaman y atrofian por efecto del gluten, por lo tanto pierden esa capacidad de absorción. De este modo, una persona que por ejemplo sufre diabetes u osteoporosis, si no se hace un análisis específico para certificar si es celíaco puede pasar años de padecimientos, sin hallar los motivos.
Con sólo excluir de la dieta el trigo, la avena, la cebada y el centeno, la persona puede tener una excelente calidad de vida, aseguran los especialistas. De lo contrario, a largo plazo, la celiaquía no tratada puede derivar en enfermedades graves como linfomas, cáncer de esófago o faringe. Si bien la enfermedad celíaca puede tener una enorme variedad de manifestaciones, las más clásicas y conocidas son la desnutrición, el vientre hinchado y la anemia. Sin embargo, muchas veces esos síntomas no aparecen, pero sí surgen enfermedades asociadas como alteraciones del crecimiento en los chicos; raquitismo; esterilidad; osteoporosis; abortos a repetición; depresión; anorexia intensa y tumores.
La Ley  26.588 que brinda protección a los enfermos celíacos fue sancionada a fines del  2009 y reglamentada en 2011. Sin embargo, los beneficios de la norma no llegan a todos los enfermos. Es porque no todas las provincias adhirieron a la Ley y porque hay obras sociales que no están cubriendo las harinas y premezclas libres de gluten. A su vez, entre las prepagas no hay un criterio único para efectuar esa cobertura.
Ser celíaco obliga a un reto diario contra la rutina alimenticia, ya que no existe variedad en los productos, los costos son altos y muchos restaurantes y casas de comida, no elaboran preparados sin TACC. El 80% de los productos industrializados llevan gluten agregado como conservante, espesante  o estabilizante, lo que hace muy dificultoso a los enfermos, encontrar productos de uso común  que cumplan con la condición de ser libres de gluten.
El símbolo sin TACC (libre de trigo, avena, cebada y centeno) se convierte entonces en un aliado fundamental para el paciente celíaco. La sospecha de casos de celiaquía, que favorece la detección y tratamiento a tiempo de la enfermedad, en Argentina aumentó casi un 700 por ciento en cuatro años y sólo en lo que va de 2014, la cantidad de análisis realizados prácticamente iguala a la registrada en 2009, cuando se sancionó la Ley Celíaca, informó el Ministerio de Salud de la Nación.
Entre las metas que plantea la Asociación Celíaca Argentina para el 2016, es alcanzar la mayoría de los 500.000 argentinos diagnosticados, lograr una mayor educación para pacientes y entre los  profesionales de la salud, una verdadera cobertura para todos los celíacos argentinos y concientización para lograr mejorar la calidad de vida.  Objetivos que aún están lejos de alcanzarse, a pesar del gran avance logrado por la ley sancionada en 2009.

DE LOS EJEMPLOS

12Jun14

Es habitual escuchar en forma permanente a la gente, especialmente la gente mayor, hablar de los “malos ejemplos” recibidos por la juventud o sobre la “falta de códigos o de palabra”.
Y quizás la culpa no pueda ser endilgada solo a los jóvenes. Desde hace más de cincuenta años que en nuestras tierras de Sudamérica y en mayor grado en Argentina, venimos rompiendo todos los códigos, convencidos que la máxima es, en tanto las leyes se hacen, son para romperlas o evitarlas. La coima es tan vieja como el coimero. La traición se ha elevado a reina, incluso ya ni siquiera se respeta a la familia.
Los códigos se han roto no solo entre delincuentes, que es común que escuchemos sean tomados como ejemplo,  incluso se han roto dentro de la militancia política, lo que hace 40 años le hubiese valido al militante una condena social e incluso la muerte, hoy es moneda corriente, base fundamental para el dirigente político y esto contribuye a la decadencia de los ejemplos.
Desde padres y maestros, desde gobernantes y funcionarios, los malos ejemplos se multiplican, convirtiéndose en vehículos de un mensaje viciado de traiciones y falsedades, marcando claramente la descomposición social en la que nos encontramos.
Entonces ¿qué podemos reprocharle hoy a nuestra juventud? Si nosotros permitimos que la droga se filtre en todos los ámbitos, rindiendo culto a la dependencia.
Si nosotros contaminamos y somos los primeros en burlarnos de la separación de la basura o haciendo caso omiso a los consejos que nos permiten cuidar el medioambiente.  Nosotros somos los que cocinamos comida chatarra y nos enojamos con nuestros hijos porque no quieren comer otra cosa.
Nosotros nos peleamos con todo el mundo sacando lo peor hacia fuera y luego exigimos a nuestros hijos, respeto. Peleamos por poco y también por mucho, sin conseguir resultados, ni para un bando ni para otro.
Nosotros somos los responsables de elegir dirigentes  que apenas asumen, entregan al Pueblo y lo venden por monedas. Somos los mismos que le luchamos para que Perón regresara al país y lo hicimos sufrir con nuestras divisiones suicidas que hoy, un par de pícaros intentan reflotar para que sigamos peleándonos entre nosotros, y como bien decía Hernández en su “Martín Fierro”, para que nos devoren los de afuera.
Nosotros peleamos por el retorno de la democracia y la paz social, y un sector se dedicó a esquilmar las arcas del Estado, generando con sus políticas económicas una inflación  que afectan especialmente a los sectores bajos y medios, trabajando así, -con un doble discurso-, para la nueva élite de hombres convertidos en magnates de la noche a la mañana… Nuestra moneda cuesta hoy lo mismo que una chapita de  Coca Cola, mientras nos recriminan ser adictos al dólar.
Hoy nos parece que el daño es muy grande y que es tarde para cambiar esta realidad que nos golpea, pero si bien no podemos recuperar el tiempo perdido, podemos valernos de estas malas experiencias para encontrar el camino hacia una reconciliación y hacia la honestidad, porque como lo decía el General : “La única verdad, es la realidad”.

¡Qué cosa extraordinaria esto de las comunicaciones! Antaño, cuando alguien se mudaba a nueva casa, las primeras preguntas que se hacían eran si el nuevo hogar contaba con agua corriente o gas natural, a lo sumo, teléfono.
Hoy la consulta es si es posible acceder a un servicio de Internet, especialmente en vastas zonas del conurbano, donde tener Internet es una bendición divina, al menos, a un precio razonable.
Es que antes que tener agua corriente, Internet se ha vuelto un servicio de primera necesidad, no solo para mantenerse comunicado con la familia que se encuentra lejos, si no además, hemos empezado a darle nuevos usos en el hogar, como por ejemplo, soporte de sistemas de alarma y vigilancia, ya que a través de pequeñas cámaras podemos seguir conectados con nuestra casa, a través, por ejemplo, de un celular inteligente.
Y entrando a terrenos más sofisticados, también a distancia podremos controlar el encendido y apagado de luces, la activación de sistema de riego, cerrar las cortinas del cuarto, el apagado de electrodomésticos, etcétera.
Internet incluso ha permitido una mayor flexibilidad en las horas de trabajo y la ubicación. Los servicios de Internet, incluyen no solo la posibilidad de utilizar el correo electrónico y la web,  si no que además, se puede encontrar material didáctico a todos los niveles, desde preescolar hasta post-doctoral.
Pero no solo los adultos hacemos uso de la conexión a internet. Quizás los más asiduos buceadores de la red sean los más pequeños de la casa. Ellos, los “inter-niños” piden ya juguetes tecnológicos, y el desarrollo escolar suele estar empujado por sus continuas visitas a portales de Internet donde encuentran toda esa información que antes estaba disponible en los libros de escuela o en la biblioteca. Suavemente con sus pequeños dedos y aún sin saber leer ni escribir, se le animan a la compu y a la infinidad de juegos que la red ofrece.
Para la educación a distancia, una modalidad que crece día a día en Argentina, ayuda con las tareas y otras asignaciones, el auto-aprendizaje guiado, entreteniendo el tiempo libre, o simplemente buscar más información sobre un hecho interesante, nunca ha sido más fácil para la gente a acceder a la información educativa en cualquier nivel, desde cualquier lugar. Internet en general es un importante facilitador de la educación tanto formal como informal.
Pero como Internet da para todo, se ha vuelto una gran aliada en nuestra vida cotidiana: también nuestra mascota puede sentirse protegida ya que existen collares con gps que nos permite saber a través de una conexión a Internet, por dónde salió a pasear nuestro pichicho, algo que muchos parejas desean hacer con su media naranja y algunos lo logran simplemente chequeando los lugares que le marca la conversación por chat. Porque para convertirse en un verdadero pirata en la era de la tecnología hace falta hacer un master en la materia, ya no alcanza con poner cara de póker y negarlo todo.
Cada día a la conexión de Internet se le se encuentran nuevos usos y beneficios, entre ellos, la posibilidad de colocar una alarma a nuestra pileta de natación para evitar accidentes con los más pequeños de la casa o activar el robot que en el fondo realiza la tediosa tarea de limpieza.
Lentamente la tecnología llega a nuestra vida para quedarse. Eso sí: siempre que a la empresa de electricidad no se le ocurra cortarnos la luz…

El pasado 25 de abril, se constituyó la Asamblea General de Asociados, a los efectos de tratar la Memoria y la documentación del Balance, como así también, el informe de los Revisores de Cuentas y de la Comisión Directiva.
Durante el informe de la Comisión Directiva se expusieron las refacciones y la adquisición de equipamiento para la Droguería Social; las presentaciones realizadas con motivo de las licitaciones tanto de PAMI como de otras Obras Sociales y en las que intervinieron AMFANOR,  la Droguería Social y AMTTRA, complejo que moviliza una organización, similar en personal a una pyme.
Asimismo, se hizo propicia la oportunidad para informar los temas tratados durante los plenarios convocados por la Confederación General del Trabajo  – CGT- y en los que se apoyaron las medidas de fuerza adoptadas como lo fue el paro general de actividades y las convocatorias futuras. Debido también, a la presencia de los miembros paritarios, se brindó un informe extenso de las convenciones colectivas de trabajo, firmadas en el marco de los distintos convenios del personal de farmacia, que incluyeron mejoras salariales, tanto para el personal idóneo como para los profesionales nucleados en el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos.
Considerando la importancia del movimiento mutual se brindó un extenso informe sobre la situación de las entidades mutuales en todo el país, como así también, algunas consideraciones en cuanto a la intervención de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), su situación actual como la posibilidad de una normalización. Nuestra posición al respecto es integrar una agrupación a los fines de participar en la futura reorganización nacional.
En cuanto a la marcha de los convenios de Obras Sociales, el nuevo convenio de prestación PAMI que debería entrar en vigencia el próximo mes de agosto, proponemos participar junto a la Confederación Farmacéutica (COFA) y a la Federación Argentina de Cámaras de Farmacia (FACAF), y tratar las modificaciones y mejoras al convenio con las autoridades del PAMI y el IOMA, como con otros convenios nacionales.
Puesto a consideración estas propuestas e informes, fueron aprobados por los presentes a la Asamblea. Al finalizar, el Secretario General, Carlos Raúl Villagra, realizó un homenaje a todos los trabajadores con motivo de celebrarse el próximo 1º de mayo, el Día del Trabajador, saludando a todos los presentes en nombre de la Comisión Directiva, como así también, a todas las entidades asociadas.

sí, con un dicho popular que se le atribuye al radicalismo, es como terminamos el año. Así y como quién dice para no perder la costumbre, volvimos a las andanzas que habíamos dejado atrás hace una década: la inflación, el aumento de las muertes por imprudencia en las rutas, cada vez más inseguridad y delitos, poca plata para los jubilados y también para los maestros, que como cada marzo, amenazan con no empezar las clases. A todo esto le sumamos, que ni los rayos nos perdonan.
¡Bueno! Pero paremos con la malaria, que al menos, estamos vivos. Y aunque todavía no sabemos cuál es el precio del medicamento, la buena noticia -que ya veníamos anticipando- es que le vamos ganando la batalla al cáncer y en esto están nuestros científicos argentinos.
Otra buena noticia es que Messi sigue siendo el número uno y es argentino. Y seguro que vamos a tener una buena ayuda el próximo mes de junio en Brasil, porque el Papa es argentino y está más cerca de Dios.
Y ya llegando al cierre de esta editorial, quiero ponerme serio para rendir un profundo homenaje, en el nombre de toda la entidad y en el mío propio, a todos los hombres y mujeres que han caído en defensa  de la seguridad de nuestra población; a ellos, nuestro respeto.

Es indiscutible que el deporte debe ser promovido y apoyado a través de subvenciones estatales. En particular porque en teoría, promueve valores destacables, por lo que consideramos que es una de las mejores medidas adoptadas por el Estado.
Hoy, la promoción del deporte permite que los jóvenes se incorporen a las tantas disciplinas disponibles. Y se vuelven fundamentales a la hora de combatir el consumo de drogas y el delito, ya que aleja a los jóvenes de la calle y de las actividades improductivas. Asimismo, a través del deporte se aprende a vivir en comunidad, socializando, aceptando normas y rutinas, con la ventaja además, de preservar la salud física y mental.
No obstante, hay circunstancias que le hacen mucho daño al deporte, en particular cuando los intereses económicos prevalecen: la “venta” de seres humanos a precios siderales y la subvención del Estado a los deportes comerciales en desmedro de las categorías o deportes amateurs por ejemplo; porque es claro que el Estado no puede convertirse en el “ente comercial deportivo” por excelencia, porque el Estado no puede utilizar el dinero de los Jubilados para pagar producciones comerciales deportivas.
Es un acto incalificable utilizar millonadas de pesos para pagar aquello que el negocio deportivo ya genera y dejar a los hospitales sin los insumos básicos y necesarios  o a los geriátricos sin comida decente o a los hogares de niños abandonados, como es el caso del hogar de niños “Evita” de la localidad de Ezeiza que hoy se pretende cerrar por falta de presupuesto.
Todos los ciudadanos que apreciamos el deporte, hoy tenemos acceso a ellos a través de la televisión que con solo encenderla, ya estamos pagando y seguimos pagando su publicidad que continuamos pagando cuando realizamos cualquier compra y nos cobran el 21 por ciento del IVA, que van a las arcas del Estado.
Con nuestro dinero compramos más de una vez la televisación del fútbol, de las carreras o de cualquier otra disciplina deportiva. Todas ellas con propaganda política que debería estar prohibida en pos de la pluralidad de ideas, que nos venden incluso, más de una vez. Es decir, el Estado –que soy yo y somos todos-, pagó los programas y la propaganda con dinero nuestro y asimismo, me vendo lo que estoy seguro, voy a comprar con más dinero de mis impuestos. ¿Cuál es el negocio de disponer del deporte más caro del mundo?
Cuando se pregona la necesidad de destruir a las grandes corporaciones o monopolios que (supuestamente) le hacen daño a toda la sociedad, nos encontramos que las únicas marcas y leyendas que aparecen en las marquesinas publicitarias  pertenecen a las grandes marcas y empresas más poderosas del mercado.
Ninguna “pyme” figura en las publicidades, ni sectores minoritarios, ni siquiera encontramos algún rastro de las cientos de empresas regionales que todos los días se esfuerzan por dar trabajo a millones de argentinos.
Aquellos que trabajan en la trasmisión de estos deportes o los asistentes deportivos no tienen control alguno, desconociendo cuánto perciben por la tarea realizada, ya que a ellos el control de la AFIP o del Ministerio de Trabajo, no les llega como al resto de los argentinos.
El dinero del deporte surge del bolsillo de todos los argentinos por lo que sería bueno que, en alguna oportunidad, nos rindieran cuenta de lo que se hace con él… ¿No le parece?